EL PROYECTO

Siempre he sostenido que las obras que concluyen a veces con grandes desviaciones económicas, lo hacen únicamente por la existencia de los siguientes motivos:

1º Un proyecto inmaduro, indefinido y por tanto susceptible de modificaciones a posteriori.

2º Un proyecto maduro, pero insuficientemente documentado que hace inevitable su concreción y completamiento, por lo que estos han de producirse a destiempo.

3º Un proyecto maduro y suficientemente documentado, que el cliente (o las menos veces también el arquitecto) modifica una y otra vez en el transcurso de la obra.

4º Un proyecto maduro y suficientemente documentado que el cliente no modifica; pero cuya adjudicación se ha hecho sobre una oferta a la baja; es decir sobre una valoración económica inferior al mercado, que ninguna constructora será capaz de mantener, pues nadie trabaja para perder dinero.

Proyecto de Arquitectura

Por ello, la recomendación es dedicar el mayor tiempo posible al proyecto, a su maduración y desarrollo, porque ello redundará en una ejecución de obra más fácil y fluida. Emplear el tiempo necesario en la interacción con el cliente para asegurar todos los aspectos fundamentales, es una inversión de garantía que evitará sorpresas y desencuentros posteriores. En ocasiones he escuchado decir el disparate de que “un mal proyecto puede corregirse con una buena dirección de obra”; cuando creo que un mal proyecto no tiene arreglo posible y será presagio de males mayores durante la obra.

Si trascendental considero la relación con el cliente, importantísima creo que resulta la concreción y diálogo con los consultores que puedan ser necesarios en cada temática especializada; tanto desde el punto de vista funcional, como desde el estrictamente tecnológico. Consultores que han de estar presentes desde el inicio del proyecto y a los que no se puede llamar cuando el proyecto básico ya está cocinado; pues sus conocimientos pueden condicionar la concepción del mismo de modo relevante y es preferible no tener que afrontar inoportunas novedades durante el desarrollo del proyecto de ejecución, cuando ya se han puesto en marcha colaboraciones decisivas y costosas como las ingenierías de estructuras e instalaciones generales.

La elaboración del proyecto constituye un complejo proceso interactivo con todos los colaboradores y en un permanente itinerario de ida y vuelta, de lo general a lo particular y viceversa, hasta que todas las piezas se van encajando armónicamente en el conjunto general y modelando el mismo conforme a todas las exigencias.

Sin embargo, no es fácil que cada una de estas puedan atenderse siempre en condiciones de excelencia; por lo que no queda otra solución que priorizar dichas exigencias en una escala de valores, procurando que sean las menos importantes las que reciban menores satisfacciones.

Santiago Fajardo



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