CUARTA Y ULTIMA SESION: LA MUERTE DE LA CRÍTICA

La última sesión de este interesantísimo ciclo comisariado por Paco Casas, Bea Villanueva y Santiago de Molina; plantea un enunciado especulativo entorno a la viabilidad del ejercicio crítico en el futuro, como continuidad de las tres sesiones anteriores en las que se ha abordado tan trascendental asunto desde muy diversos enfoques.

Compartiendo que la referencia a la muerte de la crítica hay que asimilarla más exactamente a su transformación; conviene precisar que la crítica en arquitectura constituye no solo un juicio sobre la misma, -según criterios fundados en el conocimiento-; sino también, asunto trascendental que corresponde a la propia formación teórica de los arquitectos y al señalamiento de sus posibles referentes, como asimismo, a la educación de la mirada de los ciudadanos y la formación de un criterio, en definitiva.

Crítica es también el ejercicio que posibilita la evolución y mejora. Cualquier proceso revolucionario comienza desde un ejercicio crítico sobre su presente. Es en suma, el necesario paso previo para el cambio como proceso saludable. El ejercicio crítico viene a ser pues la quintaesencia de cualquier proceso creativo en su plano teórico y argumental. Podríamos decir que es el universo en el que se asientan las bases.

El magnífico panel para este epílogo del ciclo lo ha hecho, como en otros casos, absolutamente irresistible. Una autoridad en la materia, autor del más completo tratado sobre la historiografía de la arquitectura moderna, el arquitecto Panayotis Tournikiotis; Guillermo Cabeza, arquitecto y profesor de Composición Arquitectónica en la Escuela de Madrid y Auxi Gálvez, joven arquitecta y profesora de la escuela del CEU; moderando el debate Nicolás Maruri, arquitecto y profesor asimismo en la ETSAM.

La referencia a Sócrates con la que comenzara Tournikiotis y compartida por Cabeza como inevitable remisión al origen del pensamiento crítico, nos llevó de su mano a la glosa sobre la importancia del conocimiento de la historia en la formación del criterio, señalando el papel revolucionario de la crítica para cambiar el mundo. Asimismo hizo referencia a su importancia en los años sesenta, cuando aún existían referentes de peso; lejos pues de nuestra presente realidad fragmentaria, compleja y de más difícil análisis general.

Refrescante y esperanzadora Auxi Gálvez, señalando la reflexión y la apertura imaginativa como actitud que amplía los límites de la realidad; contrapuesta al pragmatismo conservador. En suma, la imaginación acelera, el pragmatismo ralentiza.

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Asoció el ejercicio crítico a un proceso de investigación que conduce al descubrimiento, señalando su carácter positivo y saludable que todos compartimos.

Guillermo Cabeza puso el foco sobre cuestiones que ya surgieron en la primera de las sesiones del ciclo; como cuál es el objeto de la crítica y para quién se hace, señalando la complejidad de su formulación en un escenario plural y extraordinariamente mediático como el que vivimos; dentro de una crisis ideológica, social y económica.

Maruri puso de relieve el relativismo imperante en este escenario de crisis, donde se atribuye validez a tantas visiones e interpretaciones de la realidad, que han terminado por desdibujar los liderazgos tradicionales de los Frampton, Rowe, Tafuri o Zevi; abriendo con ello un interesante cuestionamiento sobre su necesidad en el presente momento. A este respecto, muchos compartimos que reclamar un líder hoy, es también, …renunciar a nuestro propio compromiso con el futuro.

Yo añado que ese relativismo destructor de tantos dogmas nos conduce a orientarnos en el viaje con la brújula del conocimiento y la intuición, en medio de un territorio tan denso que resulta casi impenetrable en ocasiones. Con un rearme ideológico que se me antoja imprescindible para dirigirnos a la sociedad, para recuperar nuestra necesaria conexión con ella y haciendo posible que el ejercicio crítico contribuya a una verdadera educación de los ciudadanos.

Aún constatando –con cierta reserva por mi parte- la defunción de una época de excesos; Gálvez se preguntaba si más que morir estamos haciendo nomadismo con esos mismos postulados, proponiendo para China y las economías emergentes lo que ya no se puede hacer en Europa; criterio que yo comparto desde la reserva muchas veces expuesta en otros artículos, sobre el carácter edilicio de la arquitectura y su capacidad para la conformación de la ciudad. Potencialidad peligrosa dentro de su misma grandeza, que liga la arquitectura con el poder político y económico.

En otro orden, me pregunto sobre la responsabilidad de la crítica en la sacralización de determinados modelos y referentes recientes; permitiéndome la duda de que se haya hecho con fundado y riguroso criterio.

El análisis sobre arquitectura es un ejercicio extraordinariamente complejo que abarca muchos y muy diversos apartados; desde su inevitable condición espacio-temporal, la arquitectura tiene una percepción difusa, como señalara W. Benjamin y mucho me temo, que se haya producido una cierta banalización de la crítica en la etapa de los pasados fastos, inmersos en la fugacidad de esa cultura de la imagen; contribuyendo a la confusión de los arquitectos jóvenes y la lamentable pérdida de una oportunidad para ejercer su función orientadora.

Las limitaciones impuestas por las líneas editoriales probablemente han devenido en una crítica superficial, descafeinada y escasamente exigente, solo apta para paladares poco educados, incapaces de identificar la verdadera excelencia. Creo que la crítica de arquitectura reciente no ha sabido tratar con el necesario rigor muchas de las realizaciones hoy defenestradas, como tampoco –y me parece más grave- haber sabido reconocer con propiedad, las razones de mérito de muchas obras que han pasado desapercibidas.

No haber señalado a la opinión pública dónde hay que mirar, identificando los objetivos con verdadero interés, creo que es una ocasión lamentablemente perdida para su progreso; en medio de este incesante ruido de voces consustancial a nuestro tiempo. Tiempo de francotiradores.

Me quedo con el verdor joven y esperanzado de Auxi, en una tarde deliciosa que concluye en Roca Madrid Gallery con una animada charla entre amigos, tomando un vino mientras se reflexiona y profundiza en todo esto.

No quiero concluir sin agradecer a Paco Casas, Bea Villanueva y Santiago de Molina su magnífica idea de comisariar este interesantísimo ciclo, que espero tenga otras reediciones y asimismo, reconocer que el Gallery de Roca es hoy uno de los más atractivos foros de debate en torno a la arquitectura en nuestro Madrid.

Santiago Fajardo



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