MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL

El Museo Arqueológico Nacional comparte con la Biblioteca Nacional el edificio neoclásico de Francisco Jareño. Uno de los museos con más importantes fondos del estado español, que ha vivido recientemente un interesantísimo proceso de remodelación, actualizando el viejo y notable modelo del XIX, con arreglo a planteamientos funcionales estrictamente museográficos y un discurso rabiosamente contemporáneo perfectamente armonizado sin estridente protagonismo.

*Inspirado en una idea potente de meridiana claridad conceptual, el proyecto de Rodríguez Frade aborda un reto nada fácil para atender un programa funcional que hoy responde -como en cualquier otro museo- a nuevos e importantes requerimientos. De fuera a dentro y desde el acceso por la calle Serrano, procede comenzar resaltando la contextualización del edificio con la recuperación de su frondoso jardín, que se adecúa en su borde meridional a las demandas de una nueva entrada lateral, que mantiene inalterable la centralidad del acceso original. Con ello, se permite enfocar con escala adecuada el vestíbulo y los servicios complementarios vinculados al mismo; como la información, taquillas, sala de encuentro, cafetería y tienda.

Museo Arqueológico Nacional

El resultado revela una profunda y efectiva colaboración del equipo de arquitectura con el museográfico; con una espléndida organización y distribución de los fondos y la incorporación para su exhibición de las nuevas tecnologías. Una de las decisiones más trascendentales, es la cubrición e incorporación de los dos patios como elemento espacial de gran formato dentro del recorrido expositivo y en los que se inscriben respectivamente dos escaleras exentas con antepechos de vidrio que contribuyen a su mayor ligereza visual y conectadas mediante pasarelas con los niveles de piso. Dos espacios luminosos, cubiertos con vidrio de altas prestaciones termoaislantes, que propician nuevas visiones cruzadas del edificio y sus contenidos, lo que facilita su comprensión global por el visitante. El cuerpo entre ambos patios alberga los núcleos y vestíbulos de ascensores y los servicios sanitarios de cada planta, además de otras piezas de acceso restringido conectadas con el gran vestíbulo y la espectacular escalera principal.

Los detalles constructivos con los que están resueltos suelos, paredes y techos refieren por sí mismos el interés dispuesto por el equipo de arquitectura; con materiales de adecuada nobleza, dispuestos con racionalidad y sentido estético que reivindican el valor epidérmico de su arquitectura; presidida siempre por una organización coherente del espacio y las diversas funciones.

El aprovechamiento del bajo cubierta para talleres, laboratorios y áreas administrativas, comporta una ampliación de la superficie anteriormente construída que permite un mayor desahogo y fluidez en la implantación del programa expositivo, resuelto con vitrinas de contemporáneo diseño y una muy cuidada iluminación, que convierten la visita en un placentero y enriquecedor paseo entre piezas de incalculable significado.

En definitiva, un trabajo de adaptación del viejo Jareño; cuya espera ha merecido la pena y que nos mueve a recomendarlo como un meritorio ejercicio de arquitectura contemporánea para la dotación museística de nuestro Madrid.



Los Comentarios están cerrados.