CONVENTO E IGLESIA DE LAS TRINITARIAS DESCALZAS

Un edificio barroco de reciente actualidad ha vivido el ajetreo de arqueólogos y forenses, alterando el ritmo apacible de la clausura.

El Convento de las Trinitarias Descalzas y su iglesia forman uno de los conjuntos más antiguos de Madrid en el recinto de los Austrias. Fundado a principios del XVII responde a la traza del arquitecto Marcos López, autor asimismo del Hospital de la VOT de San Francisco.

Trinitarias

Tras varias reformas y ampliaciones, el conjunto se salva de ser demolido en 1868 por intercesión de la Real Academia, especialmente concernida por cuanto pudiera acontecer con el enterramiento de Cervantes y la oportuna denuncia de Mesonero Romanos sobre dicho propósito.

El edificio que se conserva presenta una fachada sobria, con un nártex de tres arcos bajo el coro, dentro de un zócalo granítico, sobre el que un cuerpo rectangular en fábrica de ladrillo presenta centrado un altorrelieve que narra la Imposición de la Casulla a San Ildefonso. Altorrelieve flanqueado por dos huecos ovales y un ventanal superior que se remata superiormente con trinitarias fachadaun frontón triangular y en cierto modo, recuerda la fachada del Monasterio de la Encarnación de Juan Gómez de Mora.

Penetrar a través de los accesos laterales asegura la entrada a un túnel del tiempo en el que resulta fácil quedar detenido. El torno y los forjados de viguería de madera y revoltón ponen de relieve la antigüedad del edificio.

La pequeña iglesia en planta de cruz latina con un escueto crucero, conserva un gran retablo barroco que cierra el presbiterio, mientras a los pies de la nave el coro queda cerrado por la reja característica de la clausura. Bóvedas de cañón con lunetos en ambas naves se encuentran y resuelven en el crucero, con una cornisa en anillo sobre las pechinas y los arcos que sirven de arranque a la cúpula.

Su exterior configura parte de un barrio de Madrid, el de Las Letras; donde bajo la luz de los faroles aún puede cruzarse la sombra de Lope de Vega o de Cervantes; pues parece que fue este convento el que pagó su rescate cuando estuvo cautivo en Argel, y por ello, tras su muerte fue enterrado en él.

La gran capacidad adictiva de los edificios antiguos reside precisamente ahí; en situarnos frente a frente con el tiempo.



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