TERMINAL T4 AEROPUERTO BARAJAS

Hoy traemos a PxM una de nuestras más importantes infraestructuras de transportes: la terminal 4 del aeropuerto de Barajas, fruto de la colaboración de los arquitectos Richard Rogers y el estudio Lamela.

Aún recuerdo la primitiva terminal del aeropuerto de D. Luis Gutiérrez Soto, con amplias terrazas desde la que se podían ver los aviones y soñar con lejanos destinos. Un contraste prácticamente sideral entre dos épocas. Las ampliaciones y reformas del aeropuerto madrileño has sido prácticamente incesantes desde entonces y nos tomaría mucho tiempo hacer repaso de ellas. Baste pues la evocación de aquella joya racionalista que recuerda el Cine Barceló, o el Club Náutico de San Sebastián; para comprender la enorme distancia recorrida en la aviación comercial y sus infraestructuras.

T4 Barajas

El proyecto de la T4 nace del trazado de nuevas pistas para incrementar la capacidad operativa de un aeropuerto cuyo tráfico aéreo se ha multiplicado geométricamente en ese lapso de tiempo. Su esquema lineal incorpora los peines para el embarque y desembarque de pasajeros en dos volúmenes similares exentos, el primero complementado con el cuerpo destinado al acceso de viajeros, intercambiador de transportes urbanos y logística de equipajes, es el edificio terminal de los vuelos nacionales; en tanto que el segundo -comunicado con este mediante un ferrocarril subterráneo- acoge el movimiento de pasajeros en vuelos internacionales.

T4 Barajas Plano

Dicho esquema lineal, se sustenta en un desarrollo de la sección transversal con interesante dinamismo e interrelación espacial, bajo una sugerente cubierta ondulante que parece flamear como una tela al viento. Un sistema de arcos articulados de perfil curvilíneo y sustentados por mástiles metálicos inclinados sobre soportes de hormigón, definen una sección que se extruye en toda la longitud de cada uno de los bloques y se ofrece al interior con la apariencia ligera que le proporcionan sus lamas de madera laminada y las perforaciones de los lucernarios. Todo sucede pues bajo ese manto, un espacio gigantesco lleno de matices y articulaciones, vacíos por donde la visión fluye de un nivel a otro. El vidrio omnipresente facilita la continuidad y la transparencia. Soluciones inteligentes que resuelven la accesibilidad a las redes horizontales de instalaciones, mediante elementos de iluminación aislados que ofrecen la aparente continuidad de un falso techo. La climatización resuelta con toberas cercanas propician el confort en una altura acotada y multitud de detalles constructivos magníficamente resueltos en las pasarelas metálicas, escaleras, antepechos de vidrio, etc. En suma una obra extraordinaria que merece situarse entre las mejores de su género.



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