CONVENTO E IGLESIA DE LAS GÓNGORAS

Un discreto convento, en pleno barrio de Chueca, posee uno de los templos barrocos más espectaculares y mejor conservados de nuestro Madrid. Felipe IV decidió su fundación -en terrenos del Duque de Frías-, junto a la casa de Juan Jiménez de Góngora, uno de sus ministros y con el proyecto de un religioso, el arquitecto Fray Manuel de San Juan Bautista y Villarreal.

LAS GONGORAS copiaJunto al colegio mercedario y ocupando casi toda la manzana, el convento se inscribe en un tejido urbano delicioso; de escala humana, en esa secuencia ordenada de calles y pequeñas plazas; en las que puede percibirse el todo y las partes. Un magnífico templo de discreta apariencia exterior y muy restringida visita fuera de los horarios de culto, guarda por ello maravillosas sorpresas escasamente conocidas. El arquitecto de la iglesia, Manuel del Olmo; aborda la segunda fase de la obra de ampliación del convento mercedario e incorpora hacia 1670 la cúpula y su linterna, dotando al interior de una armoniosa unidad. Una sola nave con breve crucero, ofrece un rico discurso en el que ese espacio de geometría más renacentista de nuestro barroco, queda perfilado en sus diversos elementos mediante potentes líneas de molduras y cornisas.

Retablos y altares, en los laterales de la nave y la ochava del crucero, agrupan una espléndida colección de tallas y pinturas dedicadas a diversas advocaciones, entre los que destaca el impresionante retablo barroco en madera policromada que cierra el presbiterio, con una hornacina que aloja una Immaculada Concepción,  flanqueada por dos pares de columnas y un frontón curvo partido. Un elegantísimo juego cóncavo-convexo de clara inspiración romana en las obras de Bernini y Borromini.

Una sobria fachada de muros lisos de José de la Ballina incorpora a finales del XVIII el acceso al templo por su costado derecho; con un coro que queda oculto a los pies de la nave tras la celosía. Como cualquier edificio antiguo, ha experimentado diversas intervenciones de remodelación o restauración, ligados a circunstancias diversas de su propia historia; las más recientes en los años 90 del pasado siglo. Además de la iglesia, el convento incorpora un claustro de dos plantas, cinco patios, un jardín y el centro de enseñanza.

Ha sido recientemente declarado bien de interés cultural con la categoría de monumento en 2012.



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