ESTACIÓN DE DELICIAS

La primera estación, que en Madrid se construye con arreglo a los sistemas estructurales de hierro, empleados en la construcción de puentes y las galerías de exposiciones universales, se inaugura en 1880 como cabecera de las líneas hacia Lisboa y el oeste. En desuso desde finales de los 60, la estación y su espíritu evocador acogen hoy el Museo del Ferrocarril.

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La nave de la estación –de 170 metros de largo y 35 de ancho- tiene capacidad para cinco vías y presenta una estructura principal constituida por pórticos metálicos transversales y articulados, conectados mediante vigas riostras aligeradas que solidariza el conjunto. Adopta la tipología empleada por de Dion en la Expo de París de 1878 que se extendería por Europa, siguiendo en este caso el proyecto del ingeniero francés Emile Cachelievre y los arquitectos españoles Calleja, Espinal y Uriarte. A su estabilidad también contribuyen los dos cuerpos laterales de ladrillo que alojan servicios diversos; así como la cabecera de acceso, con su extraordinario frontal triangular de vidrio y la marquesina que protege el desembarco de viajeros. Construída en Bélgica y transportada hasta Madrid, la estructura fue montada en menos de un año y su sección transversal describe los cuerpos de luces en los laterales de la nave, que proporcionan la iluminación necesaria al interior de la misma.

Al hierro y el vidrio se suma la construcción neomudejar propia del momento, con albañilería virtuosa de ladrillo en dos tonalidades –rojo y negro- que da forma a los pabellones laterales y la cabecera. Especial interés merece la obra de hierro colado y su extraordinaria riqueza decorativa; presente en el detalle de capiteles, ménsulas, parteluces y otros elementos metálicos. Su inauguración -muy celebrada, cuando aún estaban por completarse las estaciones de Mediodía y Norte- no ha sufrido importantes transformaciones, lo que permite tener una idea muy aproximada del original.

En 1980, RENFE solicitó que la estación fuese declarada Monumento con el propósito de que cobijara sus fondos ferroviarios. Su acuerdo con el Ministerio de Cultura para la rehabilitación del edificio, permitió que -cuatro años más tarde- la antigua estación, albergara el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Museo del Ferrocarril.

Recomendamos a Vds. su visita y el placer de evocar allí lejanos destinos.



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