INSTITUTO DE INVESTIGACIONES BIOLÓGICAS

Miguel Fisac es uno de los grandes modernizadores de la arquitectura española de la segunda mitad del sXX y el autor que hoy traemos por segunda vez en este ciclo; con una obra situada en la confluencia de las calles Velázquez y Joaquín Costa: el Instituto de Investigaciones Biológicas.

Contrapuesto al clasicismo de sus obras para el CSIC en la cercana colina de los chopos, el Instituto es un paradigma de modernidad en el Madrid de los años 50. Con su fuerte personalidad, Fisac adapta un esquema compositivo de rotunda simplicidad, a partir de formulaciones constructivas innovadoras, dimanentes de su permanente inquietud y curiosidad. La parcela triangular queda resuelta con dos cuerpos longitudinales alineados con ambas calles, perforados por grandes huecos en planta baja, que ponen en comunicación el espacio público con el espacio ajardinado abierto en el interior. Ambos tienen como contrapunto un tercer volumen más elevado que los enlaza. Ese cuerpo de enlace, que en la mayor parte de los casos se resuelve con una curvatura convexa –como en los edificios proa, Carrión, Metrópolis, etc- Fisac lo realiza de una manera original y justamente contraria; es decir, con un plano cóncavo y fundamentalmente opaco que mira al vértice de la encrucijada.

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Los cuerpos laterales, más bajos y horadados con la rítmica de unas ventanas recercadas; albergan los laboratorios y se cierran con fachadas construidas con un ladrillo hueco de sección especial, que permite proteger cada hilada solapando la de más arriba.

Para el cuerpo de enlace -que alberga los despachos y servicios- Fisac emplea un ladrillo de tejar, aparejando una fachada de virtuosa ejecución. Los grandes huecos de paso en la planta baja de los laboratorios presentan una solución estructural asimismo rotunda y decidida, con dos grupos de pilares inclinados de hormigón formando una doble V, atados superiormente por una gran viga horizontal y revestidos con un mosaico de piedra caliza. Huecos de comunicación que sirven de acceso independiente a los laboratorios. El tránsito a través de los mismos conduce a un espacio abierto y sorprendente que inscribe un jardín interior.instituto

El cuerpo de enlace, resume tal vez la semántica del proyecto; donde Fisac formula un discurso decididamente poético, con ese plano cóncavo de ladrillo, en cuya base inscribe una escultura; una figura humana de bronce de Carlos Ferreira que se destaca sobre un fondo de piedra caliza, en actitud de empujar (como ayudando a sostener la construcción); mientras realiza al tiempo una breve hendidura en el borde superior del muro, de la que emerge un breve balcón que se asoma vertiginosamente al vacío.

Extrovertido, inquieto y polémico, Fisac siempre tuvo la curiosidad de saber; explorando nuevas soluciones constructivas y estructurales con el ingeniero Javier Lahuerta; soluciones que aplicó con fortuna en muchas de sus obras.

Inmerso en el flujo de tráfico urbano -acelerado e incesante de la ronda Madrileña-, el edificio merece una parada, para detenerse a mirarlo con la atención que reclama.



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