Uno de los problemas asociados a la pretendida multifuncionalidad de las salas es la paralela e igualmente deseable variabilidad en la respuesta acústica de las mismas. En efecto, la posibilidad de ofrecer en una misma sala espectáculos de diversa naturaleza (cine, teatro, cámara, sinfónico, pop-rock) representa la adaptación de la misma a cada una de las condiciones acústicas requeridas por cada uno de dichos eventos; lo que, hasta muy recientemente, solo era posible mediante la disposición de elementos móviles (techos y cortinas) para la fragmentación del volumen aéreo; y/o la disposición en paramentos verticales de los prismas giratorios que permiten ofrecer y combinar como acabado de sala, una de cada tres de las funciones acústicas posibles: absorción, difusión o reflexión.
Todos los sistemas de acústica variable ligados a elementos dotados de movilidad suelen ser extraordinariamente pesados y también costosos, de difícil mantenimiento y breve vida útil, por lo que desde hace unos años se trabaja en la electroacústica como alternativa más sencilla y menos onerosa de obtener solución a la demanda de distintas respuestas acústicas en una misma sala.






